martes, 16 de junio de 2009

Vogonia

Se había vuelto parte del escenario. Café como las paredes, café como las sillas que lo rodeaban, café como el piso, café como el techo falso y sus antaño blancos paneles de luz que ahora por un caprichoso efecto de la mugre despedían un brillo que solo acentuaba lo ridículamente café de la situación. Así de café ya era él.

Nadie se preguntó quién era, un día se sentó a esperar y esperar fue lo que hizo. Transcurrió el día como suele hacerlo y el lugar se empezó a vaciar, nadie lo movió, nadie le cuestiono su razón de estar sentado allí “Las cosas no se hacen solo porque si”, tarde o temprano cumpliría su objetivo y se largaría al lugar de donde vino. La oficina se empezó a vaciar y él seguía allí; las luces se apagaron y todo mundo se fue a su casa.

Y el muy café ni jota dijo.

No hay comentarios:

 
Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported.