domingo, 30 de mayo de 2010

Insomnio con…

Hunter S. Thompson

Recuerdos extraños de la noche se disipan y se hacen más difíciles de retomar ¿Qué carajo significaban esas alucinaciones? ¿Había trascendido la necesidad del sueño? ¿Acaso soy la reencarnación de Buda? ¿El mesías?

O tal vez, y solo tal vez, había logrado cruzar el borde. Lo que había experimentado en mi cama no podía ser considerado sueño; era como si mi mente, en un movimiento desesperado, buscara en los bancos de mi memoria la última vez que dormí, y la intentara recrear, cambiando el “descanso” por “sudor incontrolable” y la “comodidad” por “constantes espasmos”. Como una especie de Gran Guiñol perpetrado por Satanás.

No faltan razones para dejar de dormir, de acuerdo a las grandes mentes de la tierra, se acercan grandes cambios. Cuando un científico habla de cambios, no se refiere a una nueva capa de pintura o mucha dieta y ejercicio. Jojo, ojala fuera tan fácil. No, estamos hablando de mierda bíblica, las cabezas rodaran, Jerusalén se ahogara en un eterno rio de fuego y otro imbécil subhumano tendrá la oportunidad de bajarnos los pantalones y penetrar su camino a la historia.

Las señales ya están aquí, solo falta con mirar al golfo de México, que pronto no será más que un punto negro en el cutis de la tierra mientras que los perpetradores de esta masacre ambiental, el monstruo de siete cabezas y catorce cuernos, La British Petroleum, no tendrá más castigo que un manazo y un guagüis complementario departe de las Naciones Unidas.

Hasta que recupere el sueño
HST

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